Relatos de alumnos/as: “Invierno”, relato escrito por Montse Rodrigo.

El primer beso y el calor del verano son, a menudo, la combinación perfecta. El cine americano los coloca en cartelera para llenar de falsa ilusión a jóvenes inocentes -casi siempre de sexo femenino- que tardarán poco en descubrir otra realidad.

Yo había soñado desde niña con aquel Momento, y cuando mis amigas se habían enfrentado ya a él, yo seguía esperándolo impaciente.

La teoría estaba clara. Mis amigas la habían dejado escrita en “El Manual del Primer Beso”, que se iba perfeccionando cada vez que una de ellas lo experimentaba y podía ampliar los comentarios de aquel librillo.

 “Fijar los ojos en los del objetivo, abrir la boca, acercar los labios a los suyos, sacar la lengua, dar vueltas – procurando hacerlo en la misma dirección que la del objetivo para evitar choques incómodos-, cambiar de sentido de vez en cuando, colocar las manos en su cuello/cintura/trasero en cuanto se estimase oportuno, y finalizar el ejercicio transcurridos cinco o diez minutos en función de tu capacidad torácico-respiratoria”.

Un dos de enero llegó, y con él mi Momento. El gran Momento. “Pero ¿en invierno?”, pensé, “¿cómo voy a besarme por primera vez en invierno?”. Aquello no estaba contemplado en el protocolo de actuación, pero no tenía mucho margen de maniobra ya que ese día se presentó sin avisar.

Ahí estaba Felipe, delante de mí, aproximándose con los ojos cerrados. Eso ya hizo que me bloqueara; según el manual los ojos permanecían cerrados durante el tiempo que duraba la acción. Empezábamos mal, pero ni siquiera eso iba a bloquear la llegada de El Momento. Boca, labios, lengua y manos actuaron según lo previsto, sin salirse de la teoría que tan asiduamente yo misma me había encargado de enseñarles.

Cinco minutos después separamos nuestros labios, que se habían quedado pegados por la saliva. Mientras él me abrazaba y me contaba alguna que otra historia que no escuché, analicé que había ocurrido. El Momento ya era pasado y yo no me sentía diferente. Tampoco era para tanto, o quizá era Felipe el que no lo era.

En “El Manual del Primer Beso” acuñé el término de “Beso invernal”, porque así lo sentí: corto, gélido, frígido y distante. Las mariposas que en estos casos dicen que vienen a visitar a las personas, en mi caso ni aparecieron. El frío debió matarlas. Así que esa noche dormí tranquila, envuelta con mi edredón en forma de gusano. Un gusano que, para el próximo Momento, sufriría una rápida metamorfosis y se convertiría en una mariposa cálida y afable.

Relatos de alumnos/as: “Invierno”, relato escrito por Montse Rodrigo.

 

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